Escribir y compartir tu testimonio cristiano con otros es una gran manera de compartir tu fe y testificar de la obra transformadora de Dios en tu vida.


Desde pequeño mi abuela materna me llevaba a la iglesia, a mí me gustaba ir mas porque tenía muchos amigos y amigas que por Dios o lo que pudiera aprender de Él, pasaron algunos años y estando en el colegio me empezó a gustar el rock y el heavy metal así también conocí alguien que me ofreció un trabajo, yo tenía 14 años pero era el más alto de mi curso por lo que podía entrar a bares y discotecas sin que me pidieran identificación por lo que teniendo solo 14 ya tomaba alcohol, al verme envuelto en estas situaciones conocí la marihuana y el perico y también empecé a estar con mujeres y abandone el colegio, una cosa me llevo a la otra y también a robar, con los años hasta a mi propia familia, hasta llegar al punto de resultar viviendo en la calle. Hoy tengo 37 años y hace 7 años que salí de las calles, una mujer que predicaba por las calles me ayudo a conseguir donde vivir y a la vez me llevo a una iglesia donde esta vez sí conocí y reconocí a Jesucristo como mi único y verdadero salvador de allí me interne tres años en un seminario bíblico a estudiar teología y ahora sirvo en una iglesia en Bogotá, tengo una esposa a la que amo y un hermoso hijo, así como un trabajo estable, es una historia larga y han pasado muchas cosas, se las cuento muy resumidamente, pero hoy doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocerlo y de servirle.

 

Testimonio de:
Helkin Estevez

Mi testimonio es poco usual, hace tiempo conocí de Jesús y su palabra, viví tiempos de bendición, y mi vida era alegre, pero mi FE fallo y las bendiciones se fueron como el mar cuando se retira de la playa, aunque conocí de Jesús, y muchos amigos conocedores de Jesús, siempre me indicaban, que Yo tenía algo especial.
Antes de conocer la palabra, siempre tenía variedad de sueños con eventos, y cosas relacionadas con Jesús, me levantaba a media noche, algunas veces llorando sin saber el motivo, otras veces aterrorizado, otras veces sentía la necesidad de escribir como si fuera un escribano sobre cosas que no entendía pero sabía que venía de Dios Este tema me tenía preocupado, no sabía el porqué, y mucho menos el significado de esos sueños, hable con un amigo que es conocedor de Jesús, él me decía que era un privilegio, y un regalo que DIOS me ha obsequiado, lo mire con asombroso e incrédulo por lo que me decía, le dije: Creo que Dios no regala ni ofrece cosas a gente que no cree completamente en él. Yo solo soy una persona que va y viene por la vida. Mi amigo me convenció de ir a un encuentro con Jesús a una reunión donde va mucha gente a adorar y orar-Cuando se terminó la reunión, algo en mi comenzó a despertar, aquellos sueños que tenía y que no sabía interpretar comenzaron a tener sentido, le comente a mi amigo, y él me decía, sigue asistiendo a las reuniones y veras que tus sueños ya no volverán ser como un tormento para ti, porque simplemente eres como un niño que hasta ahora está aprendiendo a leer y a escribir déjate llevar por la mano de Jesús, él es el mejor profesor que existe, Me dijo: tu misión amigo es saber interpretar y difundir esos sueños que tienes, son aunque no lo creas mensajes del mismo Jesús para la gente que lo necesita, Mucha gente de fe que entrega su vida entera a Jesús deseando tener este privilegio que Jesús te ha dado. Definitivamente Dios trabaja de formas extrañas.
Mi vida cambio los sueños por fin tenían un sentido y lo más extraño es que recuerdo con gran detalle sueños que tuve desde niño, hasta el más reciente. Pero todo cambio, mi FE fallo, me aleje poco a poco de Jesús, me deje llevar por el raciocinio del hombre, y este mundo que esta tan podrido.
Los sueños se fueron, las bendiciones también, mi amigo me dice que querías: Dios no está para rogar. Reflexiona, aprende de lo que te ha pasado, y comienza de nuevo es lo único que puedes hacer, tal vez Dios te vuelva a regalar ese don, porque Dios perdona y es justo con sus hijos.
Hoy quiero decir que este es el primer paso para volver por el camino recto que siempre debí seguir, no sé si los sueños vuelvan, pero si quiero compartir aquellos sueños que tuve y el significado de estos, que simplemente vienen a mi mente y por alguna extraña circunstancia me veo en la necesidad de escribir y de difundir como lo estoy haciendo en estos momentos.

 

Testimonio de:
Francisco Javier Rodriguez

Soy un joven de 23 años. Nací en un hogar con muchas disfuncionalidades. Pero la que más me afectaba a mí y a toda mi familia, era que mi padre era un alcohólico, lo cual lo llevaba a insultarnos y golpearnos e incluso a querer un día matar a mi madre con un arma que tenía en casa, no lo entendía muy bien porque era un niño, pero lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Un día mi madre decidió abandonarlo junto a mí y mis hermanos. Ahora vivimos en Santo Domingo; crecía como un católico normal, iba a catecismo, hice la primera comunión y llegué hasta el primer año bíblico antes de hacer la confirmación, pero a pesar de ser un adolescente sentía que algo no estaba bien en cuanto a lo que me enseñaban allí, y ahora sé que era el Espíritu Santo redarguyéndome de lo incorrecto que me estaban enseñando. Pasó el tiempo y dejé de ir y me dediqué a mis estudios escolares. Pocos años después Dios tocó la vida de uno de mis hermanos mayores el cual lleva ya 5 años en la vida cristiana. Yo por otro lado era un excelente estudiante, voluntario en algunas organizaciones sociales y juveniles, pero fuera de esos dos lugares estaba pecando de muchas formas posibles, tomaba alcohol, era un bailarín por excelencia en las fiestas y parrandas llegando incluso a embriagarme en mi colegio en una fiesta que había por fiestas de la institución. Fumaba mariguana con una chica que era mi amiga y me gustaba mucho, creo que por eso la seguía y hacía lo que ella, sólo para estar cerca de ella. Me convertí en un promiscuo, aunque sólo visité dos veces un prostíbulo y sólo una de esas dos veces me acosté con una de esas mujeres, lo peor pasó después, cuando empecé a sentir atracción por personas de mí mismo sexo, esto acompañado por mi adicción a la masturbación me llevaron a tener un sin número de relaciones íntimas con un sin número de hombres, los cuales muchas veces apenas y conocía o simplemente los había visto por Facebook u otras redes sociales. Mi hermano cristiano me había invitado ya muchas veces a su iglesia, todas esas veces fui pero no sentía deseos de quedarme allí. Un día algo en mí dijo ya basta, ya no quiero llevar esta vida podrida, llena de tanta hipocresía y suciedad. Fue un 22 de abril de 2016, cuando fui a la iglesia de mi hermano y sentí realmente la necesidad de entregarle mi vida a Jesús y permitirle obrar en ella. Ese día le entregué todo de mí y le pedí que me usara como el Él quisiera y que utilizara todas las fuerzas, habilidades y capacidades que me había dado para servir en su casa y para el propósito que Él tuviera para mí. Gracias a Él hoy tengo un nueva vida, con fallas como cualquier otro pero convencido de que Él está dispuesto a perdonarme y a perfeccionarme día a día. Aceptar a Jesús como mi Señor y Salvador ha sido y será la mejor decisión que he tomado en la vida que mi Dios Todopoderoso me ha dado.

Te insto a que te atrevas.

Da un pasó de fe y tu vida será renovada y conocerás un amor y una paz que sobrepasa todo entendimiento.

 

Testimonio de:
Miguel García

Para ver nuestra necesidad Dios tiene que mostrar nuestra miseria. Estando ajeno de nuestra condición sin Cristo es difícil poder ver la necesidad de un Salvador que nos libre de algo. El hombre está repleto de su propio orgullo y autosuficiencia. Fue Calvino quien dijo: “que el corazón es un taller que está concentrado en fabricar idolatrías”. Esa era mi condición. Vivía sin referencia a Dios como si no existiera, creyéndome estar en control de mi vida. Fabricaba idolatría en el dinero y en la posición laboral y social. Sin embargo, Dios tenía otros planes para que yo cayera en cuenta de mi extremada pobreza y decadencia espiritual para salvarme por mí mismo.

Ese fue el día que mi vida tomó otro rumbo y pude reconocer en aquel entonces que Jesús es mi Salvador y me había librado con Su sangre y Su justicia de la ira santa del Padre. En otras palabras, estando yo bajo el juicio de Dios, se plació por Sí mismo a salvarme no tomando en cuenta mis méritos, sacrificios y por los sacramentos. Inclusive, ni por mi obediencia, ya que estos serían el factor de mi salvación.

Por Su gracia soberana , soy morada indigna del Espíritu Santo. Versículo favorito: Hebreos 10:29.

 

Testimonio de:
Ismael Hilerio

Acepté al Señor a los 13 años, visitaba la iglesia con mi madre asiduamente y la escuela dominical, el Espíritu Santo me redargüía mi vida, hasta que un día el llamamiento tocó a la puerta de mi corazón y no lo pude resistir. fue el día en que comprendí el verdadero gozo incomparable que es la salvación.

 

Testimonio de:
Betzabet Hidalgo

A los 16 años descubrí que mi padre estaba metido en la brujería, nunca lo supe antes, porque nunca conviví con él, fue en una ocasión que fui a visitarlo, con el paso del tiempo El Señor me reveló de porqué mi vida, la de mis hermanos y mi madre estaba destruida.
Éramos acechados constantemente por el enemigo, aunque yo no conocía al Señor siempre lo pude sentir cerca de mí, porque a toda costa, el enemigo quería tomar mi vida por lo que venía viviendo, quería suicidarme pero sin duda, mi Jesús estaba allí para impedirlo
Cuando tuve cinco años fuimos todos separados, nunca pude entender bien que fue lo que pasó, estaba pequeña, mi madre era luchadora no nos hacía faltar nada pero un día la encerraron en un manicomio porque empezó a tener ciertas actitudes fuera de lugar, a nosotros nos separaron y nos entregaron a familias diferentes y teníamos que trabajar para aquellos, mientras nos robaron todo lo que poseíamos, cuando mi mamá salió del manicomio se encontró en la calle porque hasta el último ladrillo de la casa habían robado y eran nuestro propios familiares, ella ni sabía dónde estaban sus hijos…ya se imaginaran todo lo que fue eso para una madre, y así ella vivió como 15 años mendiga en la calle y nosotros sufríamos todo tipo de abusos desde verbal hasta sexual, en donde vivíamos hasta crecimos y trabajamos duro para salir adelante, mi hermana mayor hizo todo lo posible para sacarnos donde estábamos y nos compró para nuestra casa. Por la Gracia de Dios pudimos reunirnos de vuelta y sacar de la calle a mi mamá, conocí una familia en mi lugar de trabajo que me hablaron del amor de Dios ya que estaba casada y apunto de divorciarme de nuevo, nada de lo que hacía podía salirme bien , así que allí fue cuando dije basta a todo y me entregué a los pies de Cristo y sólo digo una cosa, que no hay nada que se pueda comparar al amor de mi Padre Celestial y hoy seguimos orando por la liberación de mi madre, porque el Pastor de la iglesia dijo que se le hizo mucha brujería. Tengo Fe que se va manifestar la Gloria de Dios en ella y su vida será testimonio para muchos.

 

Testimonio de:
Idalina Venialgo Oviedo

Buenas noches, mi nombre es Claudia Torres. Me convertí gracias a un compañero de trabajo, que me hacía estudios bíblicos. Ahora puedo afirmar que la llegada de Dios a mi vida me ha cambiado completamente, siento una paz interior que antes no sentía

 

Testimonio de:
Claudia Torres

Conocí verdaderamente del Señor cuando empecé a asistir a la iglesia en el año 2017, aceptando una invitación de mi esposa que a su vez había recibido una invitación de unos amigos nuestros; comencé a escuchar la palabra y recibir de las enseñanzas de la doctrina cristiana y sentía primeramente en los primeros cuatro meses que había una lucha interna dentro de mi hasta que un día decidí dar un paso de obediencia y decidí bautizarme y recibí el fuego del espíritu santo de Dios antes de bajar a las aguas y puedo testificar que a partir de ese momento empezó un cambio verdadero en mi vida para la gloria y la honra de nuestro Señor Jesucristo Amén.

 

 

Testimonio de:
Antomar Enrique Flores

Kate Fernandez, una joven que se dio cuenta de que estaba por dar a luz antes de tiempo.

Estaba recién en la 27ª semana de embarazo, lo cual implica peligro de vida para el bebé en caso de nacer en forma prematura. Ella y David, su marido, fueron de inmediato al hospital y al cabo de tres horas sucedió. Pero no un solo bebé, sino dos, pero en vez de alegrarse, los padres sintieron una enorme tristeza: los bebés habían nacido prematuros y uno de ellos, el varón, al que tenían pensado llamar Jaime, nació muerto. Los médicos hicieron todo lo posible por salvarlo, mas en vano, colocaron al bebé sobre el vientre de su madre, y su padre, David los abrazó a los dos y le habló al bebé: “Te llamas Jaime. Tienes una hermana y dos padres que te aman. ¡Tienes que vivir, sí o sí tienes que vivir!”. Una de las enfermeras se acercó a David y le pidió que se calmara: “Entiendo tu angustia, pero ya no hay nada que hacer”, le dijo. No obstante, el padre continuó: “¡Dios mío, esperamos tanto tiempo a este bebé. No dejes que ahora nos abandone! ¡Por favor Te lo pido, Padre Misericordioso!”. Para su enorme sorpresa  de pronto oyeron el llanto de un bebé. Jaime, el bebé prematuro, ¡resucitó y empezó a llorar!

Y no estaba solo. Sus padres junto a las enfermeras también prorrumpieron en llanto, pero esta vez, lágrimas de emoción. Jaime está con vida y está sano y sus padres están felices de alegría. ¡¡Qué felicidad!! Éste es el inmenso poder de una sincera plegaria al Creador, tal como dijo el Rey David en los (Salmos 145:18): “Cercano está el Eterno a todos quienes Lo invocan, a todos quienes Lo invocan – de verdad”…

 

Testimonio de:
Kate Fernandez